viernes, 10 de julio de 2026

Cuando una imagen une dos Premios PASOS

Un mismo Cristo, dos ciudades y una misma manera de entender la Semana Santa

Cristo de la Humillación, Clemente Cantos y Antonio Garrigós  (1927)

La historia de las cofradías está llena de encuentros inesperados, de caminos que se cruzan de forma silenciosa y de vínculos que solo el paso del tiempo permite comprender en toda su dimensión. En ocasiones, estos lazos no nacen de acuerdos institucionales ni de decisiones planificadas, sino de la propia biografía de una imagen sagrada, capaz de recorrer ciudades y convertirse, casi un siglo después, en símbolo de un compromiso compartido.

Es lo que ocurre con el Cristo de la Humillación, una obra que une de forma invisible a dos instituciones distinguidas con el Premio PASOS: la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Murcia (galardonada en 2023), con sede en la parroquia de San Antolín, y la Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona, distinguida con el Premio PASOS 2026.

Hoy, casi cien años después, ambas corporaciones aparecen unidas por el recuerdo de una misma imagen y por un mismo empeño: demostrar que la tradición puede caminar de la mano de la igualdad.

Un Cristo adelantado a su tiempo

Para comprender este singular puente devocional hay que viajar hasta 1927. En los talleres murcianos de Los Bellos Oficios de Levante, el escultor Clemente Cantos (Ontur, 1893 – Murcia, 1955) modeló una de las imágenes más innovadoras y valientes de la imaginería procesional española. La policromía fue realizada por Antonio Garrigós Giner (Santomera, 1886 – Madrid, 1966).

La obra representaba a Jesús cargando la cruz completamente solo, sin la ayuda del Cirineo. El rostro aparecía desencajado por el sufrimiento; el cuerpo, vacilante y vencido por el peso del madero; uno de sus brazos se proyectaba hacia el vacío buscando un apoyo inexistente. El resultado transmitía una humanidad profundamente conmovedora.

Aquella escultura suponía una auténtica ruptura con la imaginería procesional dominante. Cantos y Garrigós pretendían incorporar a la Semana Santa murciana una concepción artística moderna, alejándose conscientemente de los modelos barrocos heredados de Salzillo. Su propuesta apostaba por un lenguaje expresionista que buscaba conmover al espectador desde el sufrimiento humano de Cristo, una sensibilidad que todavía resultaba difícil de comprender para buena parte de la sociedad de finales de los años veinte.

Convencido del valor artístico de la imagen, Antonio Garrigós decidió donarla a la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón para que procesionara en la Semana Santa de Murcia. El estreno tuvo lugar el Lunes Santo, 11 de abril de 1927Sería su primera y última salida.

El rechazo y el carro de la basura

Aunque la prensa especializada valoró positivamente la innovación artística de la talla, la reacción popular fue completamente distinta. El público murciano no entendió aquella nueva forma de representar a Cristo. A ello contribuyó también un deficiente sistema de iluminación instalado precipitadamente sobre el paso, que desfiguraba aún más la expresividad de la escultura.

Lo que hoy se contempla como una obra adelantada a su tiempo fue objeto de burlas y comentarios despectivos. La Cofradía decidió retirarla inmediatamente del desfile y, al día siguiente —Martes Santo—, el Cristo regresó al taller sobre un carro de la basura, en uno de los episodios más conocidos de la historia de la imaginería procesional española.

Profundamente dolido, Garrigós guardó la imagen en un almacén de yeso durante tres años. En 1930, al trasladarse a Barcelona, decidió llevar consigo la escultura para presentarla en una exposición artística.

Un nuevo hogar en Tarragona

Fue entonces cuando la historia dio un giro inesperado.

La Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona descubrió la obra y comprendió inmediatamente el extraordinario valor espiritual y artístico que encerraba aquella imagen incomprendida en Murcia.

La Congregación decidió adquirirla y el Viernes Santo, 3 de abril de 1931, el Cristo de la Humillación recorrió por primera vez las calles de Tarragona formando parte de la histórica Processó del Sant Enterrament.

Allí donde Murcia había visto una imagen extraña, Tarragona encontró una profunda expresión de la Pasión de Cristo y la incorporó con orgullo a su patrimonio procesional.

Sin embargo, el destino volvió a ser cruel. El 21 de julio de 1936, durante los episodios iconoclastas que acompañaron el inicio de la Guerra Civil Española, la imagen fue destruida junto a buena parte del patrimonio histórico de la Congregación.

Una memoria que nunca desapareció

Aunque el Cristo original desapareció entre las llamas, su recuerdo nunca se perdió.

Cuando en 1961 el escultor Innocenci Soriano-Montagut realizó la nueva imagen del Cristo de la Humillación, quiso conservar la posición anatómica y buena parte del planteamiento compositivo del desaparecido Cristo de Clemente Cantos. De este modo, la memoria de aquella extraordinaria obra sigue presente, de alguna manera, en la imagen que actualmente procesiona cada Viernes Santo por las calles de Tarragona.

La talla original desapareció. Su espíritu permanece.

Cristo de la Humillación, Inocencio Soriano-Montagut Ferré (1961) 

Dos trayectorias que vuelven a encontrarse

Casi un siglo después de aquel viaje entre Murcia y Tarragona, ambas instituciones vuelven a encontrarse por un motivo muy distinto.

La Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Murcia ha protagonizado durante las últimas décadas una evolución ejemplar hacia la participación plena de la mujer en la vida cofrade, integrándola con absoluta normalidad en todos los ámbitos de responsabilidad y representación.

Por su parte, la Congregació de la Sang de Tarragona ha desarrollado una profunda renovación institucional que ha culminado con la incorporación plena de la mujer a todos sus estamentos, tanto procesionales como de gobierno, convirtiéndose en uno de los grandes referentes nacionales de igualdad dentro del ámbito cofrade.

Por ello, ambas instituciones han sido distinguidas con el Premio PASOS, la primera en 2023 y la segunda en 2026, reconociendo una trayectoria construida desde el respeto a la tradición y la convicción de que la igualdad fortalece, y no debilita, el patrimonio cofrade.

El verdadero legado

La historia del Cristo de la Humillación nos recuerda que las tradiciones nunca han sido realidades inmóviles.

En 1927 una obra profundamente innovadora fue rechazada porque parecía demasiado adelantada a su tiempo.

Apenas cuatro años después, otra ciudad supo descubrir su belleza y hacerla suya.

Y casi un siglo más tarde, las dos instituciones que marcaron la biografía de aquella imagen vuelven a estrecharse la mano gracias a un compromiso compartido con una Semana Santa más abierta, más inclusiva y más coherente con los valores que proclama.

Quizá ese sea el auténtico sentido de la tradición.

No conservar intacto todo lo recibido, sino saber distinguir aquello que merece permanecer para seguir construyendo el futuro.

El antiguo Cristo desapareció en 1936, pero su memoria continúa viva en Tarragona, inspirando la imagen que hoy procesiona cada Viernes Santo. Y, de algún modo, también permanece en Murcia, donde comenzó una historia que el tiempo ha terminado uniendo de nuevo.

Porque las imágenes pueden desaparecer, los valores que representan permanecen.


Referencias bibliográficas

  • Hernández, Antonio. El Cristo de la Humillación (o de la Pera) de Tarragona. Investigación documental sobre la historia de la imagen. Disponible en: http://antoniohernandez.info/lunes/trans/Cristo%20de%20la%20pera/TARRAGONA/index.htm
  • Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona. Crist de la Humiliació. Disponible en: https://lasangtarragona.cat/crist-de-la-humiliacio/
  • Melendreras Gimeno, José Luis (1999). El escultor Clemente Cantos (1893-1955). Murgetana, nº 100. Academia Alfonso X el Sabio.
  • Sánchez Moreno, José (1953). La imaginería procesional murciana y su evolución contemporánea. Anales de la Universidad de Murcia.
  • Archivo Histórico de la Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona. Inventarios y documentación sobre la destrucción patrimonial de julio de 1936.
  • Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena (2023-2026). Actas de concesión del Premio PASOS a la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Murcia (2023) y a la Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona (2026).