miércoles, 1 de julio de 2026

Medina del Campo vuelve a hacer historia: Elsa Navas Roncero será la primera mujer al frente de su Junta de Semana Santa

 


Hay noticias que trascienden el nombramiento de una persona porque simbolizan el camino recorrido por toda una comunidad. La proclamación de Elsa Navas Roncero como presidenta de la Junta de Semana Santa de Medina del Campo, a falta de la ratificación oficial por parte del Arzobispado de Valladolid, constituye uno de esos acontecimientos que merece ser celebrado.

Desde la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena queremos trasladar nuestra más sincera enhorabuena a Elsa Navas Roncero, actual presidenta de la Real Cofradía del Santo Sepulcro, por asumir esta importante responsabilidad, convirtiéndose en la primera mujer que presidirá la Junta de Semana Santa de Medina del Campo.

Pero esta noticia tiene un significado que va mucho más allá de un hecho histórico. Representa la continuidad natural de una forma de entender la Semana Santa que Medina del Campo viene construyendo desde hace décadas, basada en la participación, la corresponsabilidad y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

No es casualidad que precisamente Medina del Campo protagonice este nuevo avance. Quienes conocemos de cerca su realidad sabemos que la incorporación plena de la mujer nunca ha sido allí una concesión puntual ni una respuesta a presiones externas, sino una característica propia de su manera de vivir la Semana Santa.

Esa trayectoria fue precisamente la que llevó al jurado del Premio PASOS a conceder, en 2012, la séptima edición del galardón a la Junta de Semana Santa de Medina del Campo, reconociendo el ejemplo que representaban sus ocho cofradías, donde desde hacía siglos la mujer participaba en igualdad de condiciones en todos los ámbitos de la vida cofrade.

El acta del jurado destacaba entonces que en Medina del Campo «no existe ningún ámbito dentro de sus cofradías en el que la mujer no pueda participar» y que esa integración se había mantenido de forma natural desde el nacimiento de las cofradías medinenses en el siglo XVI. Aquella afirmación sigue hoy plenamente vigente y encuentra ahora una nueva expresión con la llegada de una mujer a la máxima responsabilidad de la institución que coordina su Semana Santa.

Un compromiso que viene de lejos

El reconocimiento otorgado por el Premio PASOS no respondía únicamente a esa realidad interna.

Un año antes, en noviembre de 2011, la Junta de Semana Santa de Medina del Campo organizó, junto a la Asociación Mujeres en Igualdad y la Federación Nacional de Asociaciones Mujeres Cofrades, el IV Encuentro Nacional de Mujeres Cofrades, una cita que reunió en la ciudad a cerca de ciento cincuenta participantes procedentes de numerosos puntos de España.

Aquel encuentro supuso uno de los hitos más importantes en la reflexión nacional sobre el papel de la mujer en las hermandades y cofradías.

Durante varias jornadas se abordaron cuestiones que, desgraciadamente, siguen siendo de plena actualidad: la participación de la mujer en las cofradías españolas, las situaciones de discriminación que todavía persistían en algunas de ellas y la necesidad de avanzar hacia una igualdad efectiva dentro del mundo cofrade.

Especial relevancia tuvo la aprobación del manifiesto «Hacia una nueva era: por la igualdad plena de la mujer cofrade», impulsado desde Medina del Campo y respaldado por los asistentes al encuentro, que se convirtió en uno de los documentos de referencia del movimiento asociativo de mujeres cofrades.

Quienes tuvimos la fortuna de participar en aquel encuentro recordamos no solo el elevado nivel de sus ponencias y debates, sino también la extraordinaria hospitalidad de la ciudad y el compromiso sincero de sus cofradías con un modelo de Semana Santa abierto, integrador y profundamente respetuoso con su tradición.

Una evolución coherente

La llegada de Elsa Navas Roncero a la presidencia de la Junta de Semana Santa no supone, por tanto, una ruptura con el pasado.

Al contrario.

Es la consecuencia lógica de una trayectoria construida durante muchos años, en la que las mujeres han ocupado responsabilidades dentro de las cofradías, han participado plenamente en la vida de las hermandades y han contribuido, en igualdad de condiciones, al crecimiento de una de las Semanas Santas más importantes de Castilla y León.

Cuando la igualdad forma parte de la cultura de una institución, los nombramientos dejan de ser excepcionales para convertirse en naturales.

Y quizá ese sea el verdadero valor de esta noticia.

Un referente para toda España

En un momento en el que todavía existen hermandades y cofradías españolas donde la participación de la mujer continúa siendo objeto de debate o incluso de restricciones, Medina del Campo vuelve a demostrar que es posible preservar la tradición sin renunciar a la igualdad.

Su ejemplo confirma una de las ideas que la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena ha defendido desde su fundación y que inspira el Premio PASOS desde hace más de veinte años: la igualdad no debilita la tradición; la fortalece, la hace más representativa y garantiza su continuidad.

La elección de Elsa Navas Roncero constituye un motivo de satisfacción para toda la familia cofrade y, muy especialmente, para quienes hemos compartido con la Junta de Semana Santa de Medina del Campo tantos años de colaboración, diálogo y compromiso común.

Desde Cartagena queremos expresar nuestra felicitación más afectuosa a Elsa Navas Roncero y a toda la Junta de Semana Santa de Medina del Campo por este nuevo paso en una trayectoria ejemplar que sigue demostrando que la tradición y la igualdad no son caminos opuestos, sino dos realidades que pueden y deben avanzar juntas.

Enhorabuena, Elsa. Enhorabuena, Medina del Campo. El Premio PASOS de 2012 sigue escribiendo, catorce años después, nuevas páginas de compromiso, coherencia y futuro.

 

martes, 30 de junio de 2026

Cuando las mujeres comenzaron a llevar los pasos: una historia de esfuerzo, tradición y futuro


Durante décadas, la imagen de una mujer bajo un paso de Semana Santa fue considerada, en muchos lugares, una posibilidad impensable. No existía una prohibición escrita en la mayoría de los casos; simplemente existía una tradición que, generación tras generación, había reservado esa función a los hombres.

Sin embargo, como tantas otras facetas de la vida cofrade, también la carga de los pasos ha experimentado una profunda evolución en las últimas décadas. Lo ha hecho de forma desigual, con ritmos diferentes según los territorios, pero siempre gracias al compromiso de mujeres y hermandades que entendieron que participar plenamente en la vida cofrade también significaba poder compartir el esfuerzo físico y espiritual de portar un trono o un paso procesional.

Hoy resulta difícil imaginar la Semana Santa española sin la presencia de mujeres portando imágenes en numerosas ciudades. Sin embargo, ese camino ha sido largo y merece ser recordado.

Las primeras pioneras

La historia del costal femenino en España comenzó oficialmente en 1984, cuando la Hermandad del Amor de Córdoba creó la primera cuadrilla íntegramente femenina para portar el paso de la Virgen de la Encarnación. Aquella decisión constituyó un verdadero acontecimiento dentro del mundo cofrade andaluz y abrió una puerta que hasta entonces permanecía cerrada.

Pocos años después, en 1987, otro hecho marcaría un nuevo hito. La Hermandad de la Expiración de Jódar (Jaén) constituyó la primera cuadrilla mixta oficial de España, permitiendo que hombres y mujeres compartieran el mismo esfuerzo bajo un paso. La igualdad dejaba de entenderse únicamente como acceso y comenzaba a convertirse en verdadera participación compartida.

Ese mismo año nacía en Granada la cuadrilla femenina de María Santísima de la Caridad, de la Hermandad de la Sagrada Lanzada, que realizaría su primera estación de penitencia en 1988. Aquella cuadrilla acabaría convirtiéndose en uno de los grandes referentes nacionales de la incorporación de la mujer al mundo del costal.

La expansión continuó rápidamente. En 1988 surgieron nuevas cuadrillas femeninas en lugares como Ceuta o San Roque (Cádiz), demostrando que aquella primera experiencia cordobesa no era una excepción, sino el inicio de una transformación mucho más profunda.

Granada: casi cuarenta años abriendo camino

La reciente concesión del premio Granadinas por la Libertad a la cuadrilla femenina de María Santísima de la Caridad supone un reconocimiento que trasciende ampliamente a una única hermandad.

La distinción reconoce casi cuarenta años de trabajo silencioso, esfuerzo y compromiso de cientos de mujeres que, lejos de buscar protagonismo, demostraron que podían portar un paso con la misma dignidad, preparación y devoción que cualquier cuadrilla masculina.

Aquella experiencia, impulsada inicialmente por Paco Carrasco y continuada posteriormente por Francisco Carrasco, terminó convirtiéndose en un referente para toda Granada. Hoy numerosas hermandades granadinas cuentan con cuadrillas femeninas plenamente consolidadas y la presencia de mujeres bajo los pasos forma parte de la normalidad de su Semana Santa.

El reconocimiento institucional recibido este año constituye, en realidad, un reconocimiento a todas aquellas pioneras que hace casi cuatro décadas decidieron dar un paso adelante.

Cartagena también escribió su propia historia

La evolución vivida en Cartagena presenta características propias que la convierten igualmente en un ejemplo de integración progresiva.

El primer gran hito llegó con la creación del Grupo de Damas Portapasos de la Despedida de Jesús de la Santísima Virgen, perteneciente a la Agrupación del Ósculo de la Cofradía California.

Aquella iniciativa permitió, por primera vez en la ciudad, que un trono fuera portado exclusivamente por mujeres, abriendo un camino que con el paso de los años sería seguido por otras agrupaciones y cofradías.

La experiencia demostró que la incorporación femenina no alteraba la esencia de la tradición cartagenera, sino que la enriquecía, aportando nuevas generaciones de portapasos comprometidas con la Semana Santa.

Años más tarde, Cartagena volvió a convertirse en referente cuando, en 2016, el Trono de la Sentencia de Jesús, también perteneciente a la Cofradía California, realizó por primera vez una salida con carga mixta, convirtiéndose en el primer paso cartagenero portado conjuntamente por hombres y mujeres.

Aquella decisión representó un nuevo avance. No se trataba únicamente de crear espacios específicos para mujeres, sino de compartir plenamente una misma responsabilidad, un mismo esfuerzo y una misma devoción.

Una realidad muy diversa

Hoy la situación en España continúa siendo extraordinariamente diversa.

Existen ciudades donde las cuadrillas femeninas y mixtas forman parte de la absoluta normalidad desde hace décadas.

Otras mantienen exclusivamente cuadrillas masculinas por decisión organizativa, sin que ello suponga una exclusión para las mujeres, que participan en otros pasos o agrupaciones.

Y todavía existen algunas hermandades donde el acceso de la mujer a la carga continúa siendo motivo de debate.

Esta diversidad refleja que la evolución de la Semana Santa nunca ha sido uniforme. Cada ciudad, cada hermandad y cada cofradía ha recorrido su propio camino.

Tradición que evoluciona

La experiencia acumulada durante estos cuarenta años permite extraer una conclusión difícilmente discutible.

Allí donde las mujeres comenzaron a portar pasos no desaparecieron las tradiciones.

No disminuyó la solemnidad.

No se debilitó la identidad de las hermandades.

No se perdió el sentido religioso de las procesiones.

Ocurrió exactamente lo contrario.

Las cuadrillas se renovaron.

Se incorporaron nuevas generaciones.

Se fortaleció la participación.

Y muchas hermandades descubrieron que abrir espacios de igualdad contribuía también a asegurar su continuidad.

La historia de las mujeres portapasos demuestra que la tradición no consiste en conservar inmutable cada práctica heredada, sino en transmitir aquello que verdaderamente le da sentido: la fe compartida, el compromiso, el servicio y la fraternidad.

Quizá por eso, cuando hoy vemos a una mujer bajo un paso en Córdoba, Granada, Cartagena o tantas otras ciudades españolas, ya no contemplamos una excepción.

Contemplamos una realidad plenamente integrada en la vida de nuestras cofradías.

Y esa normalidad constituye, probablemente, el mejor ejemplo de que la igualdad, lejos de debilitar nuestras tradiciones, las fortalece y las prepara para seguir siendo patrimonio vivo de las generaciones futuras. 

lunes, 1 de junio de 2026

León y el debate que ya no puede esperar

Los últimos acontecimientos vividos en la Semana Santa de León han vuelto a situar en primer plano una cuestión que afecta al presente y al futuro de muchas cofradías españolas: la igualdad de participación entre hombres y mujeres dentro de nuestras corporaciones religiosas.

El reciente reportaje publicado por Diario de León, bajo el título «La revuelta de las mujeres en la Semana Santa de León», ofrece un amplio recorrido por una realidad que, lejos de cerrarse tras la reciente votación de la Cofradía de Minerva y Veracruz, continúa muy presente en la vida cofrade leonesa.

El artículo recoge los testimonios de mujeres que, después de años de trabajo, compromiso y dedicación dentro de sus cofradías, siguen sintiendo que no participan en igualdad de condiciones. También refleja la situación de varias hermandades leonesas que mantienen limitaciones de acceso o participación por razón de género, ya sea excluyendo a las mujeres o, en otros casos, a los hombres.

Desde la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena consideramos que esta realidad merece una reflexión profunda.

Las cofradías nacieron para reunir a los fieles en torno a una misma fe, una misma devoción y un mismo compromiso cristiano. Por ello resulta difícil comprender que, en pleno siglo XXI, sigan existiendo diferencias de participación basadas exclusivamente en el sexo de las personas.

Y esta afirmación debe hacerse desde una convicción clara: la igualdad debe ser para todos. No defendemos privilegios para unos ni para otras. Defendemos que ninguna persona vea limitada su incorporación o participación en una cofradía por haber nacido hombre o mujer.

El reportaje pone además de manifiesto una cuestión especialmente relevante: la creciente demanda de una actuación más decidida por parte de la Iglesia. Diversas voces del mundo cofrade leonés coinciden en señalar que la solución difícilmente llegará únicamente desde el debate interno de las hermandades y que será necesaria una orientación clara por parte de la autoridad eclesiástica.

Resulta significativo que el propio obispo de León haya manifestado públicamente que hombres y mujeres tienen derecho a pertenecer a las cofradías y que no puede existir discriminación en las asociaciones públicas de fieles. Sin embargo, la realidad demuestra que todavía persisten situaciones que generan desigualdad efectiva en algunas corporaciones.

Creemos que ha llegado el momento de avanzar con mayor decisión.

La Iglesia no puede limitarse a contemplar estos debates desde la distancia. Las cofradías forman parte de su estructura pastoral y evangelizadora, y por ello corresponde también a la propia Iglesia favorecer espacios verdaderamente inclusivos, coherentes con el mensaje evangélico y con la dignidad de todos los bautizados.

La historia demuestra que las cofradías han sabido evolucionar a lo largo de los siglos sin perder su esencia. Han cambiado normas, estructuras y formas de participación para adaptarse a nuevas realidades. La igualdad no supone una amenaza para nuestras tradiciones; al contrario, las fortalece y las proyecta hacia el futuro.

Lo que hoy ocurre en León trasciende las fronteras de una diócesis concreta. Es un debate que interpela al conjunto del mundo cofrade español.

Y estamos convencidos de que, más pronto que tarde, la igualdad plena dejará de ser una reivindicación para convertirse en una realidad natural dentro de nuestras hermandades y cofradías.

Porque la fe une. Porque la devoción no entiende de géneros. Y porque ninguna tradición debería sostenerse sobre la exclusión.

lunes, 25 de mayo de 2026

León dice “no” a la igualdad: las mujeres seguirán sin poder vestir túnica en Minerva y Veracruz

La votación celebrada este domingo en la Cofradía de Minerva y Veracruz de León deja una profunda sensación de decepción para quienes creemos que la igualdad plena dentro del mundo cofrade no debería seguir siendo objeto de debate en pleno siglo XXI. Finalmente, las mujeres no podrán vestir la túnica procesional.

La propuesta de modificación estatutaria no ha logrado alcanzar la mayoría cualificada necesaria —dos tercios de los votos emitidos— para salir adelante. Aunque la opción favorable obtuvo un importante respaldo dentro de la cofradía, no fue suficiente para superar el elevado umbral exigido para aprobar una reforma de esta trascendencia.

https://www.europapress.es/castilla-y-leon/noticia-cofradia-minerva-veracruz-leon-dice-no-mujeres-puedan-vestir-tunica-procesiones-20260524144136.html




Y aunque respetamos, como no puede ser de otro modo, la legitimidad del procedimiento democrático seguido por la cofradía y la soberanía de sus hermanos para adoptar esta decisión, resulta inevitable expresar nuestra incomprensión ante un resultado que mantiene una diferencia basada exclusivamente en el género.

Porque conviene recordar algo esencial: no se estaba debatiendo una cuestión doctrinal. No se discutía un dogma de fe ni un elemento esencial de la tradición cristiana. Se estaba decidiendo, simplemente, si las mujeres —que ya pertenecen a la cofradía, participan de su vida interna y sienten la misma devoción y el mismo compromiso— podían vestir la misma túnica que los hombres. Y la respuesta ha sido no.

Un problema estructural

Pero este caso no es aislado. En la propia Semana Santa de León continúan existiendo varias cofradías que mantienen restricciones de acceso o participación por razón de género: hermandades exclusivamente masculinas que siguen sin admitir mujeres, y también una cofradía integrada únicamente por mujeres que no permite la incorporación de hombres. Porque la igualdad debe defenderse siempre y para todos.

No tiene sentido seguir vetando el acceso o limitando la participación en una cofradía por cuestión de sexo, sea cual sea el género excluido. Resulta difícil comprender que instituciones fundamentadas en la fraternidad cristiana mantengan todavía barreras que pertenecen más al pasado que a la sociedad actual.

Las mujeres llevan siglos sosteniendo silenciosamente buena parte de la vida cofrade. Han bordado, organizado, trabajado, transmitido la fe y mantenido vivas nuestras tradiciones generación tras generación. Han estado siempre presentes y, sin embargo, todavía hoy, en algunos lugares, continúan encontrando límites que jamás se plantean para los hombres.

Resulta especialmente paradójico que muchas de estas restricciones se mantengan precisamente en un momento histórico en el que las propias cofradías necesitan abrirse, rejuvenecerse y conectar con las nuevas sensibilidades sociales si desean garantizar su futuro. Porque la igualdad no destruye las tradiciones: las fortalece, las hace más justas, más coherentes y más representativas de la sociedad a la que pertenecen.

El papel de la Iglesia y el camino hacia adelante

Y junto a todo ello surge también una reflexión inevitable sobre el papel de la propia Iglesia ante estas situaciones.

Más allá de declaraciones puntuales o llamamientos genéricos al diálogo, se sigue echando en falta una postura más clara, decidida y coherente frente a discriminaciones que difícilmente pueden justificarse desde el mensaje evangélico. La Iglesia habla con frecuencia de dignidad, fraternidad e igualdad de todos los bautizados; sin embargo, en demasiadas ocasiones permite que determinadas situaciones de exclusión continúen amparándose bajo el argumento de la tradición, incluso cuando afectan directamente a derechos básicos de participación dentro de las propias corporaciones religiosas.

La historia de las cofradías nunca ha sido inmóvil. Las hermandades han evolucionado continuamente a lo largo de los siglos: en su organización, en sus normas, en su composición social y en su forma de entender la participación de sus miembros. Negar hoy a las mujeres la posibilidad de vestir túnica no preserva la esencia de una cofradía; lo que preserva es una desigualdad que cada vez resulta más difícil de explicar y de sostener públicamente.

Aun así, este resultado no debe interpretarse como el final del camino. Al contrario. El propio hecho de que este debate haya llegado a votarse ya demuestra que existe una reflexión interna abierta y una sensibilidad creciente dentro del mundo cofrade. Y cuando determinadas preguntas empiezan a formularse de manera colectiva, tarde o temprano las instituciones terminan afrontando los cambios que la sociedad demanda.

Desde la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena seguiremos defendiendo, con serenidad pero también con firmeza, una Semana Santa en la que ninguna persona vea limitada su participación por cuestión de género. Porque ninguna mujer —ni ningún hombre— debería tener que pedir permiso para participar plenamente en una cofradía que también siente como propia.

viernes, 22 de mayo de 2026

León vuelve a abrir un debate imprescindible en el mundo cofrade


La votación convocada para el próximo domingo 24 de mayo por la Cofradía de Minerva y Veracruz de León supone mucho más que una reforma estatutaria. Representa un nuevo paso en un proceso de reflexión que, cada vez con más claridad, atraviesa el ámbito cofrade español: el reconocimiento pleno de la participación de la mujer en igualdad dentro de nuestras hermandades y cofradías.


https://www.diariodeleon.es/cultura/260521/2085690/cofradia-minerva-veracruz-leon-votara-domingo-deja-mujeres-procesionar-tunica.html

La situación que vive esta histórica cofradía leonesa —fundada en 1612— evidencia una realidad que todavía persiste en algunos lugares: mujeres que forman parte de la corporación, pero que continúan sin poder vestir la túnica procesional en igualdad de condiciones que los hombres, limitando su participación a la tradicional figura de la manola.

Resulta especialmente significativo que sea la propia cofradía la que, desde el diálogo interno y el ejercicio democrático de sus hermanos y hermanas, haya decidido afrontar esta cuestión mediante una modificación estatutaria sometida a votación. Un procedimiento serio, transparente y profundamente respetuoso con la historia de la institución, pero también con la sensibilidad y la evolución de la sociedad actual.

En la Semana Santa de León capital continúan existiendo otras cofradías que mantienen restricciones de acceso o participación por razón de género: tres exclusivamente masculinasDulce Nombre de Jesús Nazareno, Nuestro Señor Jesús de la Redención y Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio— y una exclusivamente femenina, María del Dulce Nombre.

La existencia, todavía hoy, de corporaciones que continúan vetando el acceso o la participación plena por cuestión de género evidencia una realidad difícilmente comprensible en una sociedad que ha avanzado decididamente hacia la igualdad. Resulta cada vez más complicado justificar que la pertenencia activa a una hermandad dependa de ser hombre o mujer, especialmente cuando hablamos de instituciones cuya esencia debe fundamentarse en la fraternidad, la fe compartida y la acogida.

Del mismo modo que algunas corporaciones han sabido abrir sus puertas y adaptar sus estatutos con naturalidad y sentido de futuro —como ocurrió hace años con la Cofradía de la Agonía de Nuestro Señor, inicialmente femenina y hoy abierta también a los hombres—, muchas otras están llamadas a afrontar esta reflexión desde el diálogo, la serenidad y la coherencia con el tiempo que vivimos.

Porque la tradición no puede convertirse en un argumento para excluir, sino en un legado vivo capaz de integrar y representar a toda la comunidad cofrade.

Desde la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena contemplamos este proceso con enorme interés y esperanza.

Esperanza en que la votación permita avanzar hacia una situación de plena igualdad, en la que las mujeres puedan, por fin, vestir la túnica y participar en igualdad de derechos y deberes dentro de la cofradía.

Porque la igualdad no supone romper con la tradición. Al contrario: garantiza su continuidad desde la justicia, la coherencia y la integración de todas las personas que viven y sienten la fe cofrade.

Las cofradías han sabido adaptarse a lo largo de los siglos a múltiples cambios históricos y sociales sin perder su esencia. Y hoy, muchas de ellas están demostrando que tradición y apertura no solo son compatibles, sino necesarias.

Cada paso que se da en este camino no pertenece únicamente a una ciudad o a una cofradía concreta. Es un avance que interpela al conjunto del mundo cofrade y que contribuye a construir una Semana Santa más participativa, más representativa y más fiel a los valores de fraternidad y dignidad que inspiran nuestra fe.

Confiamos en que León pueda vivir este domingo una jornada histórica. Una jornada en la que, finalmente, las mujeres puedan vestir la túnica que durante siglos han sentido también como propia.

 

jueves, 21 de mayo de 2026

Premios que se transforman en caridad y devoción

La reciente entrega de premios del XI Concurso de Embellecimiento de Balcones y Fachadas Semana Santa de Cartagena 2026 nos ha dejado, además del extraordinario nivel artístico y ornamental mostrado por todos los participantes, dos ejemplos que reflejan con claridad algunos de los fines esenciales que históricamente han definido a nuestras cofradías y hermandades.

Por un lado, los autores del balcón ganador del Primer Premio en la modalidad de balcones, “Y lo echaron a suertes”, María Vidal y Alejandro Vacas, han anunciado que destinarán íntegramente la dotación económica recibida a la Fundación Marraja, obra social y brazo benéfico de la Cofradía Marraja, de la que forman parte.

Este gesto representa el compromiso de los cofrades con la caridad y la atención a quienes más lo necesitan. La Fundación Marraja desarrolla una admirable labor de acompañamiento y ayuda a personas mayores que viven desasistidas familiarmente, ofreciendo cercanía, apoyo y dignidad a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Junto a ello, la Asociación Piadosa Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, ganadora del Segundo Premio y también distinguida con el reconocimiento al Balcón Más Original, realizado bajo el título "Trinitarios", destinará la cuantía económica recibida a la ejecución de una corona de espinas para la imagen de su titular, Nuestro Padre Jesús de Medinaceli.

La pieza será realizada a medida por el escultor cordobés Javier Cumplido González, elaborada en espino natural e incorporando la representación simbólica de gotas de sangre. Se trata de una obra concebida no solo desde la dimensión artística, sino también desde su profundo significado devocional y catequético.

Porque enriquecer la belleza de nuestras imágenes no responde únicamente a un criterio estético. Desde hace siglos, el arte sacro constituye un puente entre lo humano y lo divino, una forma de catequesis visual capaz de transmitir fe, emoción y espiritualidad. La contemplación de estas obras facilita el recogimiento y la oración, permitiendo que quien las observa transforme la admiración artística en un diálogo íntimo y espiritual.

La Semana Santa encuentra así dos de sus pilares fundamentales: la caridad y la evangelización a través del arte. Dos caminos distintos, pero profundamente unidos en la misión que las cofradías han desarrollado a lo largo de la historia y que continúan plenamente vigentes en nuestros días.

Desde la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena queremos felicitar públicamente a ambos premiados por el destino ejemplar dado a sus premios, porque con sus decisiones engrandecen no solo a sus respectivas corporaciones, sino también al conjunto de la Semana Santa de Cartagena.

Entregados los premios del XI Concurso de Embellecimiento de Balcones y Fachadas de la Semana Santa de Cartagena 2026

El Palacio Consistorial acogió ayer el acto de entrega de premios y diplomas del XI Concurso de Embellecimiento de Balcones y Fachadas de la Semana Santa de Cartagena 2026, una cita que volvió a poner de manifiesto la ilusión, la creatividad y el compromiso con nuestra Semana Santa por parte de vecinos, colectivos y establecimientos participantes.

El acto se desarrolló en un ambiente especialmente cercano y emotivo, en el que premiados y participantes recibieron sus reconocimientos con enorme satisfacción y entusiasmo, reflejo del cariño y dedicación con el que cada uno de ellos preparó sus instalaciones y decoraciones para contribuir al embellecimiento de Cartagena durante sus días más especiales.

María Vidal y Alejandro Vacas ganadores del Primer Premio - Modalidad de Balcones
Título de su instalación: 
“Y lo echaron a suertes”

Manuel Rosique, miembro de la Asociación Piadosa Cristo de Medinaceli, ganadora del Segundo Premio y Distinción de Balcón más original, realizado bajo el título: "Trinitarios"


Pilar Herrero García, María Terea Muñoz de Luna y Margot Bueno Lis, ganadoras de Tercer Premio Modalidad Balcones
Título: "Sacrificio"

Atelier Ángel Macía, Primer Premio en Modalidad Escaparates
Título: “El pintor y la Pasión”


Farmacia Álvaro Sánchez García - Composición Más Original
Título: “Cartagena en silencio. Homenaje al Santo Sepulcro”
Autor: Antonio Ferrer Giménez

Desde la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena queremos destacar muy especialmente la implicación y cercanía mostrada por la concejala del Área de Política Social, Igualdad y Familia, Dña. Cristina Mora, cuya presencia y participación en esta entrega evidencian, una vez más, el respaldo institucional del Ayuntamiento de Cartagena a iniciativas que fomentan la participación ciudadana, la cultura y la difusión de nuestra Semana Santa.


Nuestro agradecimiento se hace extensivo al Ayuntamiento de Cartagena por su colaboración y apoyo constante a este certamen, así como a todos los miembros del jurado, cuya dedicación y difícil labor permitieron valorar el extraordinario nivel artístico y ornamental alcanzado en esta edición.

Pero, sobre todo, queremos dar las gracias a todas las personas y entidades participantes. A quienes obtuvieron premio y también a quienes, con la misma ilusión y generosidad, contribuyeron a llenar balcones, fachadas y escaparates de identidad cofrade, belleza y sentimiento cartagenero.

Cada instalación realizada ha demostrado que la Semana Santa de Cartagena no solo se vive en las procesiones, sino también en el compromiso de una ciudad que se implica, participa y se engalana para recibirla.

Seguiremos trabajando para que este concurso continúe creciendo y consolidándose como una expresión colectiva del amor de Cartagena por su Semana Santa.