El debate abierto en torno a la admisión de mujeres en la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Sagunto ha situado nuevamente en el espacio público una cuestión que trasciende a una corporación concreta: la relación entre tradición histórica e igualdad efectiva.
Se trata de una realidad
compleja, en la que confluyen siglos de historia, identidad corporativa y
sensibilidad social contemporánea. Precisamente por ello, resulta especialmente
valioso observar aquellos ejemplos que han demostrado que la evolución es
posible sin ruptura y que la fidelidad a los orígenes no está reñida con la
apertura.
La reciente concesión del Premio PASOS 2026 a la Reial i Venerable Congregació de la
Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona ofrece un referente
claro en este sentido.
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| Cofrades de la Congregación de la Sangre de Tarragona |
Al igual que la cofradía saguntina, la Congregación de la Sangre de Tarragona hunde sus raíces en el siglo XV y representa una de las expresiones más antiguas y significativas de la religiosidad popular peninsular. Su peso histórico y simbólico es indiscutible. Sin embargo, lejos de entender esa tradición como un límite, la ha asumido como punto de partida para un proceso de reflexión interna que ha permitido integrar progresivamente a la mujer en la vida corporativa.
Lo relevante no ha sido
únicamente el resultado, sino la forma. La incorporación de la mujer se ha
producido mediante acuerdos adoptados desde dentro, fruto del diálogo y del
convencimiento compartido. Sin imposiciones externas, sin fracturas internas y
sin gestos meramente declarativos. Decisiones firmes, sí, pero también
meditadas y plenamente asumidas por la corporación.
Ese modelo demuestra que las
instituciones históricas pueden adaptarse a su tiempo sin perder su esencia.
Que la identidad no se debilita cuando se ensancha, sino que se fortalece
cuando se fundamenta en principios coherentes con la dignidad de todas las
personas.
En el caso de Sagunto, donde el
debate sigue abierto y está previsto que vuelva a someterse a votación la
modificación de sus estatutos, la experiencia de Tarragona constituye un
ejemplo tangible de que el camino de la igualdad puede recorrerse desde la
serenidad y el consenso. La evolución no tiene por qué ser abrupta ni
traumática; puede ser gradual, reflexiva y plenamente integrada en la propia
tradición.
El Premio PASOS, en su XXI
edición, ha querido reconocer precisamente ese tipo de trayectorias: procesos
sólidos, construidos desde dentro, que convierten la igualdad en una convicción
institucional y no en una respuesta coyuntural.
Las cofradías y congregaciones
centenarias forman parte esencial de nuestro patrimonio cultural y espiritual.
Su fortaleza reside en su capacidad de permanencia, pero también en su
capacidad de diálogo con la sociedad a la que pertenecen. Cuando ambas
dimensiones se armonizan, el resultado no es pérdida, sino crecimiento.
La historia reciente demuestra
que el cambio es posible. Y que, cuando se aborda con responsabilidad, puede
convertirse en uno de los mayores actos de fidelidad a la propia tradición.
La Semana Santa española, tan
rica en matices y tradiciones, necesita referentes que inspiren caminos
posibles. La Congregación de la Sangre de Tarragona ha demostrado que ese
camino existe, y que puede recorrerse paso a paso.
Mujeres Cofrades de Cartagena
