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miércoles, 6 de mayo de 2026

Dos caminos, una misma raíz: tradición e igualdad ante el espejo del mundo cofrade

La actualidad reciente nos sitúa ante una reflexión inevitable. Mientras algunas cofradías avanzan con paso firme hacia una integración plena de la mujer, otras permanecen ancladas en modelos que hoy generan un profundo debate social, e incluso jurídico.

El caso de la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto, que hace apenas unas semanas volvió a votar en contra de la participación de las mujeres en sus procesiones, ha reabierto una cuestión que el mundo cofrade no puede eludir: ¿cómo se construye hoy la tradición?

Lo verdaderamente significativo es que esta realidad contrasta de forma muy clara con la evolución de otras corporaciones históricas que comparten origen, advocación e incluso rasgos comunes. Es el caso de la Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist de Tarragona, distinguida con el Premio PASOS 2026, cuya trayectoria representa precisamente el camino opuesto.

Ambas instituciones nacen en contextos similares, bajo la misma advocación y con una profunda raigambre histórica. Sin embargo, el paso del tiempo ha evidenciado dos formas muy distintas de entender la continuidad de la tradición.

Congregación de La Sangre. Tarragona 
Foto: Janet Calvo

En Sagunto, la decisión de mantener la exclusión de la mujer se fundamenta en una interpretación restrictiva de la tradición, entendida como algo inmutable, ajeno a la evolución social y a los principios de igualdad que hoy forman parte de nuestra realidad. Una decisión que no solo ha generado debate en el ámbito cofrade, sino que ha tenido repercusión a nivel institucional, poniendo sobre la mesa la necesidad de reflexionar sobre los límites entre tradición y derechos.

Frente a ello, el ejemplo de Tarragona muestra que existe otro camino posible. Un camino en el que la tradición no se concibe como una estructura rígida, sino como una realidad viva, capaz de evolucionar sin perder su esencia. La Congregación de la Sangre ha sabido integrar de forma progresiva y coherente la participación plena de la mujer, no como una ruptura, sino como una continuación natural de su historia.

Este contraste nos lleva a una idea fundamental: la igualdad no debilita la tradición; la fortalece.

Porque, como tantas veces hemos señalado desde la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena, la mujer no ha llegado ahora a la Semana Santa. Siempre ha estado en ella. Lo que ha cambiado es su visibilidad, su reconocimiento y su capacidad de participación en igualdad.

Durante siglos, las mujeres fueron el sostén silencioso de nuestras cofradías. Hoy son también parte activa de su presente: participan en las procesiones, forman parte de juntas de gobierno y contribuyen a la toma de decisiones. Este avance no es fruto de imposiciones externas, sino de procesos internos, construidos desde el diálogo, la convicción y el compromiso. El caso de Sagunto no debe interpretarse únicamente como una excepción, sino como un reflejo de las tensiones que aún persisten en algunos ámbitos del mundo cofrade. Pero también como una oportunidad. Una oportunidad para abrir espacios de reflexión, para escuchar y para avanzar.

El reconocimiento otorgado por el Premio PASOS 2026 a la Congregación de Tarragona adquiere, en este contexto, un significado aún más profundo. No se trata solo de premiar una trayectoria concreta, sino de poner en valor una forma de entender la tradición: abierta, inclusiva y coherente con los valores que proclama.

Hoy, más que nunca, el mundo cofrade se encuentra ante una encrucijada. No entre tradición o cambio, sino entre dos maneras de vivir la tradición: una que excluye y otra que integra.

Desde nuestra Asociación, seguimos convencidos de que el camino está claro.

Porque no hay verdadera tradición sin la mirada de la mujer. Y, sin duda, tampoco hay futuro sin su participación plena.

Cuando la IGUALDAD avanza, la TRADICIÓN se engrandece.