La XXI edición del Premio PASOS ha vuelto a evidenciar una realidad cada vez más sólida: el compromiso creciente del mundo cofrade con la igualdad y la plena participación de la mujer en la vida de nuestras corporaciones.
En esta convocatoria han concurrido cuatro
candidaturas de extraordinario nivel, procedentes de distintos puntos de España
—Murcia, Huéscar (Granada), Archidona (Málaga) y Tarragona—, todas ellas con
trayectorias consolidadas y procesos internos que reflejan avances reales,
sostenidos y coherentes en materia de integración y corresponsabilidad. Cuatro
ejemplos diversos, pero unidos por una misma convicción: la tradición no es un
espacio cerrado, sino una herencia viva capaz de dialogar con su tiempo.
A estas candidaturas se suma el recorrido de
más de medio centenar de cofradías, hermandades e instituciones cofrades que, a
lo largo de los veintiún años de trayectoria del Premio PASOS, han presentado
su candidatura, manifestando de manera expresa su adhesión a los principios que
inspiran este reconocimiento. Muchas de ellas centenarias, con hondas raíces
históricas, han sabido revisar sus estatutos, ampliar espacios de participación
y asumir que la igualdad no debilita su identidad, sino que la fortalece y
proyecta hacia el futuro.
Ese es, en 2026, el contexto mayoritario del
mundo cofrade español: un tejido amplio, diverso y profundamente comprometido
con la incorporación plena de la mujer en todos los ámbitos de la vida
corporativa.
Precisamente por ello resulta difícil de comprender que, en pleno siglo XXI, persistan situaciones de veto estatutario por razón de sexo que impidan a las mujeres su ingreso como cofrades de pleno derecho. La situación que atraviesa actualmente la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Sagunto vuelve a poner de relieve esa disonancia.
No se trata de cuestionar su historia ni su
indudable valor patrimonial. Se trata de constatar que la inmensa mayoría de
corporaciones con antigüedad y raíces similares han demostrado que la evolución
es posible sin pérdida de identidad, sin rupturas y sin imposiciones externas.
El camino recorrido por tantas cofradías en estas dos décadas desmiente que la
igualdad suponga una amenaza para la tradición.
La experiencia acumulada por las candidaturas ganadoras
del Premio PASOS —y por las más de cincuenta corporaciones que junto a ellas han participado
en este galadón a lo largo de su historia— demuestra que el cambio puede nacer desde
dentro, con serenidad, diálogo y consenso. Que abrir la puerta no significa
romper el pasado, sino ampliarlo y enriquecerlo.
La
Semana Santa española es uno de los grandes patrimonios culturales y
espirituales de nuestro país. Su fortaleza reside en su capacidad de
permanencia, pero también en su capacidad de evolución. Cuando ambas
dimensiones se armonizan, la tradición no se debilita: se engrandece.
La igualdad
no es una concesión coyuntural ni una presión externa. Es una expresión
coherente de la dignidad de todas las personas que viven y sostienen nuestras
procesiones.
Y el mundo
cofrade, en su gran mayoría, ya ha demostrado que sabe estar a la altura de ese
desafío histórico.
.jpg)